Re-organizándome…

Hace un año, días más o días menos, había comenzado a escribir artículos usando viñetas de humor. Imágenes que me disparaban pensamientos y reflexiones que comencé a compartir. Al mes y medio del 2022, mi vida cambió rotundamente. Después de 5 días de internación mi papá se fue al cielo. Este año no empezó como quería, sin lugar a dudas. Pasaron los meses y las dificultades se hicieron presentes. Pero también las bendiciones, la paz de Dios y una nueva realidad que se construye día a día. Donde las enseñanzas de mi papá, su testimonio de vida y quien fue está cada día más presente.

Me gusta escribir, expresar pensamientos y describir situaciones. Por eso había comenzado a escribir historias de la vida cotidiana hace unos 370 días. Varias veces intenté registrar lo que viví después del 14 de febrero de 2022. Pero me fue imposible. Las lágrimas afloran y nublan la vista, aunque no la mirada. El corazón se ensancha recordando a aquel hombre que sabía de todo y si no sabía le buscaba la forma de conocer.

Van pasando los días y quiero volver a escribir de esta forma, porque nunca dejé de escribir por mi profesión. Pero necesito comunicar de nuevo lo que pasa de este lado de la pantalla.

El 2022 fue un año con muchas cosas. Dejamos atrás la pandemia del Covid-19. Volvieron los viajes, los encuentros, la familia que vive lejos, los amigos, las salidas… ¡y hasta un Festival Palau! Esos eventos de evangelización masiva que me reviven cada vez.

Mi caminar fue en línea recta, a veces cansino y lleno de temores. Otras veces, más firmes y con ganas de más aventuras. En el medio hay dolor por la pérdida y la separación, los inconvenientes y las vivencias desfavorables. Pero miro hacia atrás y siento que el recorrido aunque fue duro, también fue guiado por Dios y pude seguir sus instrucciones en medio de la tormenta que me atravesó.

Humanamente no tengo nada que celebrar. Mañana será el primer cumpleaños de mi papá sin mi papá. Será el último día calendario del 2022. En la mesa sólo estaremos mi mamá y yo, junto a Jesús que siempre nos acompaña. Tal vez cenemos temprano. Miraremos algo en la televisión y nos iremos a dormir agradecidas a Dios por la vida de mi papá. Mi hermano y mi sobrina no van a estar. Cada uno hará su recordatorio y duelo como pueda.

Hay una figura que siempre me conmueve y es la de pensarse como un rompecabezas. Pedacitos de una misma que tienen que encajar y rearmarse, para formar nuevamente esa obra de arte que hizo Dios. Y así estamos ¡re-organizándome!

“Señor, tú nos has sido refugio, de generación en generación”.
Salmos 90:1

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